
Jordi Camp tiene un perfil distinto al de los grandes polígonos de producción: aquí manda la pyme industrial de tamaño medio y pequeño, con naves de superficie contenida donde conviven, en el mismo espacio y sin separación clara, la zona de trabajo, el almacén de materia prima, el producto acabado y una oficina montada en un altillo de obra o de perfilería. Ese modelo genera un tipo de vaciado muy concreto: mucha variedad y poco volumen de cada cosa. No hay quinientos palés iguales, hay treinta metros lineales de estanterías de distintos fabricantes, dos máquinas grandes y quince pequeñas, cajas de tornillería, restos de series antiguas, herramienta suelta, archivo en papel de veinte años y un altillo lleno de material que nadie recuerda haber subido.
Ese tipo de nave se subestima siempre. La percepción del titular es que está medio vacía y la realidad es que el residuo menudo y el material heterogéneo son los que se comen las jornadas. Por eso, en Jordi Camp, nuestro inventario baja a un nivel de detalle mayor que en un almacén logístico: hay que decidir pieza a pieza qué tiene salida de segunda mano, qué se achatarra, qué puede entregarse a una entidad social y qué hay que destruir con certificado porque lleva marca, datos de clientes o utillaje propio que no debe circular.
La segunda característica del polígono es la mezcla de titularidades. Muchas de estas naves son de propietario particular o de pequeña sociedad patrimonial, no de un fondo, y eso cambia la conversación de la entrega: el propietario suele venir en persona, mirar con detalle y fijarse en cosas muy concretas —la pintura del portón, el estado del pavimento junto a la puerta, las taladradas en los pilares, los pasos de instalación abiertos en el cerramiento—. Con ese perfil de interlocutor, un acta de entrega recorrida y firmada in situ, con fotografías fechadas, vale más que cualquier explicación posterior.
En VACIADOSZAFA hacemos vaciado de naves industriales en Jordi Camp con inventario detallado, destrucción certificada del material sensible y acta de entrega recorrida con la propiedad.
Naves y almacenes con los que nos encontramos en Jordi Camp
En naves mixtas trabajamos por sectores marcados en plano y no por barridos generales: se cierra una zona, se clasifica entera y se retira, y solo entonces se abre la siguiente. Es la única forma de que el material heterogéneo no acabe mezclado en el mismo contenedor.
Naves de pyme industrial
Producción y almacén en el mismo espacio.
Altillos y oficinas interiores
Archivo, mobiliario y material olvidado.
Almacenes mixtos
Estanterías de varios tipos y series antiguas.
Talleres auxiliares
Herramienta suelta, banco y pequeño utillaje.
El teléfono de Jordi Camp suele sonar por estos motivos
Nos llaman titulares que se jubilan y cierran la actividad, empresas que reducen superficie y se trasladan a una nave más pequeña, y propietarios particulares que han recuperado el inmueble y quieren volver a alquilarlo cuanto antes. En este polígono la prisa suele venir del lado del propietario: cada mes con la nave llena es un mes sin renta, y eso ordena el calendario más que ninguna otra cosa.
Inventario típico de una nave de Jordi Camp
Retiramos maquinaria pequeña y mediana, estanterías de distintos fabricantes, materia prima y series antiguas, herramienta y banco de trabajo, mobiliario y archivo en papel del altillo, equipos informáticos con datos y toda la chatarra suelta acumulada en patios y pasillos.
El orden con el que trabajamos en Jordi Camp
Concertamos la visita, hacemos el inventario con detalle y te entregamos una oferta con alcance escrito, exclusiones y valor recuperable descontado.
Lectura del contrato y visita
Pedimos el contrato de arrendamiento o el acuerdo de compraventa y leemos la cláusula de devolución antes de subir a la furgoneta. Después vamos a la nave, medimos superficie útil y altura libre, comprobamos accesos de camión y muelle, y anotamos qué instalaciones son de la propiedad y cuáles montó el arrendatario.
Inventario y cuatro destinos
Recorremos la nave elemento por elemento y clasificamos cada activo en reventa, achatarrado, donación o destrucción certificada. El importe recuperable se estima en esa misma visita y aparece restando en la oferta, no como una promesa verbal a mitad de obra.
Oferta con alcance escrito
Entregamos un documento con precio en firme, calendario, alcance detallado y una lista explícita de lo que queda fuera. Si la cláusula de devolución exige pintura, pavimento o desmontaje de instalaciones propias, se presupuesta ahí, no se descubre el último día.
Desmontaje y retirada por fases
Primero el racking y las estanterías, después el stock y la paletería, luego la maquinaria con su desanclaje, y al final el mobiliario y el residuo menudo. Cada fracción sale con su transporte y su destino, y los peligrosos se separan y los deriva una empresa acreditada.
Reposición y acta de entrega
Tapamos huecos de anclaje, reponemos el pavimento afectado y dejamos el suelo transitable. Cerramos con reportaje fotográfico de antes y después, los documentos de identificación de cada residuo, los certificados de destrucción y un acta de entrega firmada.
Lo que cambia cuando la nave está en Jordi Camp
En una nave de pyme, lo que alarga el trabajo no son las máquinas, es todo lo demás. Puedes recorrer el resto de áreas, leer el alcance en servicios o marcar el número que verás en contacto.
Preguntas frecuentes en Jordi Camp
¿El racking y la maquinaria descuentan del presupuesto?
Pueden descontar, y a veces bastante, pero depende del estado y del mercado. Un racking convencional desmontado por niveles, con puntales sin golpes y con largueros rectos, tiene demanda de segunda mano; el mismo racking arrancado con carretilla es chatarra. Con la maquinaria pasa igual: una máquina con marca conocida, mantenimiento y documentación se revende, y una prensa antigua sin papeles vale su peso en metal. Lo valoramos en la visita, lo ponemos como línea que resta en la oferta y lo dejamos escrito antes de empezar, nunca después.
¿Quién responde de los residuos años después del vaciado?
El titular de la actividad que los generó, y esa es la razón por la que insistimos tanto en el expediente. Cada fracción que sale de la nave tiene un código, un transportista y un destino, y todo eso se justifica documentalmente. Si dentro de tres años alguien pregunta dónde acabaron los aceites, las taladrinas o los equipos con datos, la respuesta tiene que estar en un papel y no en la memoria de nadie. Un vaciado barato sin documentación no es más barato: es una factura aplazada con el nombre de tu empresa encima.
¿Te toca dejar una nave en Jordi Camp? Enséñanos la cláusula y hablamos
936 940 451